Un clásico italiano que conquista el verano naturalmente. El dulzor y la intensidad del Pedro Ximénez se unen al café y al helado en una combinación irresistible para disfrutar de un Sherry Affogato
Elaboración: Servir en un vaso bajo o tumbler corto.
Decoración: Virutas de chocolate negro o almendra tostada.
Por qué funciona: La combinación de Pedro Ximénez, café y vainilla crea un equilibrio perfecto: dulce, intensa y golosa, sin resultar excesiva.
El Pedro Ximénez debe servirse ligeramente fresco, entre 12 y 14º C, aunque los más jóvenes pueden servirse a temperaturas más bajas, incluso muy fríos.
Es todo un postre en sí mismo, aunque combina excepcionalmente con postres a base de chocolate ligeramente amargo, con los helados o con los quesos azules de gran intensidad, como el Cabrales o el Roquefort.
Sírvalo entre 12 y 14º C en una copa de vino blanco.
Perfecto final de una comida. Acompaña muy bien postres no muy dulces.
En un catavinos tradicional, si es amplio, o bien una copa de vino blanco.